Seguidores

miércoles, 14 de noviembre de 2007

03/03/04
El Precio

Su silueta encallada
en el mar de una botella
se inclinó pesadamente
murmurando quedamente.
Soy la sombra, dijo
abre tu puerta,
deja entrar mi alma,
desata mis nudos
gritó la esperanza.
Despierto, no era real
la silueta disuelta
en un puñado de sal.
La tempestad era mia,
nadie más la poseía,
mi alma no encajaba
en nada,
mis nudos eran ciegos,
mi voz destemplaba el viento.
Cristal mellado
irrumpe una y otra vez
el oleaje descarnado
golpeando al mas alla
descansar, olvidar
poderoso placer
renunciar al presente,
vivir en la nada
satisfecho de ti
pagando el rescate
que una vez te pedí