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viernes, 22 de octubre de 2010

Camino de Luna

La luna adosada a mi costado
no abandona su costumbre
de acallar mi mente
que se duerme en sus hilos de plata.

Sonámbula sin hielo en mi vaso
las apariencias desnudan mi alma,
escucho risas fugaces
hasta las nubes no dibujan nada.

En el negro cielo
candente y asombrada
la luna me escruta.

Indiferente se levanta el viento
cuando cierro los ojos
llora el firmamento.