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martes, 24 de mayo de 2011

CERRO ALEGRE




Cerro Alegre, cerro viviente

de esquinas bruscas y viscerales,

fachadas coloniales, adoquines biselados

huellas de burros y herraduras sin suerte


Nostalgicas carretas,

transitan camino al cielo, rebosantes de pan batido

pan amasado por manos españolas, italianas,

quiza rusas o rumanas.


Mujeres nacaradas

en galerias transparentes

acodadas en balcones,

con zocalos de madera

suspiran por amores de marineros infieles.


Vecinos coloquiales, de conventillos inciertos

en dias de intensa neblina,

rumorea el viento salado,

que hay oscuros barcos polizontes

ocultos en mi retina.


Valparaiso, en escaleras frescas

de piedras recien cortadas

desde la plazuela hasta la iglesia,

por lluvias de madrugada.


Gaviotas imprevisibles

vuelan desde Playa Ancha,

miradores victorianos

nos miran de soslayo.

Reloj Turri, Big Ben de la bahía

nos cuenta historias de ascensores

con sus ventanas heridas,

por vientos de vendaval

asaltante de cerros porteños

avistas de madrugada

el faro de nuestros sueños.


Cerro Alegre, cerro altivo,

al crepúsculo ves pasear

los ruidos de las sirenas,

llamando a navegar.

sábado, 14 de mayo de 2011

ELLAS VAN


Tus ideas agolpadas
viajeras con ganas de llegar

querían conocer el mundo y ser conocidas,
en largas conversaciones
el reloj sin horas
contemplando mudo
frases y palabras
bebidas y masticadas
en hojas manuscritas
en tinta irreverente
esas palabras candentes
poseidas de un extraño vigor
retornan como llaves verdaderas
que entran a su hogar

jueves, 5 de mayo de 2011

MADRE








De boca en boca, soplando,

el viento abrió mi forzada ventana,

la locura me poseyó

y por miedo a las represalias

cuando el amor negó su entrega,

mis golondrinas huyeron en desbandada.


En mi espíritu la semilla sembrada

germino a la sombra,

poseída por el misterio escuché

mi vientre imperativo,

océano de templanza acunando este presente.


El simple enigma construye incansable

copias recitadas infinitamente,

trabaja mi alma esculpiendo

invisibles y delicadas porciones de rostro,

diminutas manos, ojos y pies.


Mi madre circula por mi sangre

abriendo las puertas,

gotas de oro caen sobre mi frente

mi sueño despierta confuso a la vida.


Ahora me pertenecen la alegría y la gracia

en este jardín de infancia nada esta quieto.

Mi angel me besa ligeramente y su risa argentina

no me suelta la mano.


Redimida en la espera

este pedacito de carne

en un mundo ilimitado que va adelante mio

forjara nuevas verdades.

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