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miércoles, 22 de febrero de 2012

TAREAS




Se mueven mis manos
respiro y mi aliento,
también es movimiento.

Giran los momentos, 
envueltos, ensimismados,
flexibles mis piernas de viento
paradas frente a la vida,
recorren caminos trucados.

Sentado mi cuerpo
con las venas heladas,
deja pasar las mañanas
por las ventanas de la vida.

Filosa es la culpa de la ocupación.
Enfrentados al presente
los peces de mi mente
navegan a impulsos.

En paisajes de obligaciones concretas
solo un hilo de agua
discurre hacia la fabula del  universo.

* Wendy Skog "Blue Oracle"


domingo, 12 de febrero de 2012

Canto a la Luna



Paseaba mi luna
dichosa por los montes,
dejando en su camino, 
su risa en el estanque,
su estela lechosa.

Extendiendo su sombra
bajo los helechos,
pasa ensimismada
 prolongando el misterio.

Queremos yacer juntos
pero hay tantos testigos,
corruptas estrellas rojas,
galaxias y negros agujeros.

 Salando mi lengua
muerdo tus hombros de luna
y te escapas de mis dedos.

Disipas en el aire
 nuestros fugaces encuentros,
luna escapista, 
dejas mi alma a oscuras.
Falsas ilusiones,
era un simple sueño.


martes, 7 de febrero de 2012

jueves, 2 de febrero de 2012

WISLAWA SZYMBORSKA




La premio Nobel de Literatura 1996, Wislawa Szymborska, falleció ayer a los 88 años.   
Su voz partía de las cosas más simples para reflexionar sobre la universalidad y la condición humana, la voz de la memoria de su Polonia invadida por los nazis y la voz que le cantaba a la belleza cotidiana.

Antes de recibir el galardón, Szymborska era la poeta más conocida en Polonia,  recibir el Nobel llevó su obra al resto del mundo, que pudo de esta manera conocer la finura, el humor y el hábil juego de palabras en sus versos. Szymborska fue calificada como la “Mozart de las letras”, al ponderar el humor y sencillez con la que abordaba las cuestiones más profundas, como la muerte o el amor.

Solo añadir que su poesía es intensa y bella como la vida misma.  Un homenaje para Wislawa.

Discurso en el depósito de objetos perdidos

Perdí algunas diosas en el camino de sur a norte,
y también muchos dioses en el camino de este a oeste.
Se me apagaron para siempre un par de estrellas, ábrete cielo.
Se me hundió en el mar una isla, otra.
Ni siquiera sé exactamente dónde dejé las garras,
quién trae mi piel, quién vive en mi concha.
Mis hermanos murieron cuando me arrastré a la orilla
y sólo algún huesito celebra en mí ese aniversario.
Salté de mi pellejo, perdí vértebras y piernas,
me alejé de mis sentidos muchísimas veces.
Desde hace mucho cerré mi tercer ojo ante todo esto,
me despedí de todo con la aleta, me encogí de ramas.

Se esfumó, se perdió, se dispersó a los cuatro vientos.
Yo misma me sorprendo de mí misma, de lo poco que quedó
      de mí:
un individuo aislado, del género humano por ahora,
que sólo perdió su paraguas ayer en el tranvía.

De "Si acaso" 1978        
Versión de Gerardo Beltrán