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martes, 26 de marzo de 2013

La Huella de mi Tiempo




¿ Como restarme a estas trasmisiones
involuntarias o decididas,
que se imponen a nuestro temprano pasado?

Recorriendo los caminos
encorvado y pesado
se amolda mi esqueleto
a la confusión.

Asimismo como el viento
he de herrar mi presente
sobre imágenes sueltas.

La guerra no se ha extinguido
bajo  mis ojos,
solapada sobre mi nuca,
sopla su fétido aliento.

Nos recorre desde los diarios
y la televisión
Nunca es nuestra guerra
lo que vemos.

Es Solo el terror ajeno
inyectando a la humanidad
las sombras que se proyectan
en la fría pantalla.


Nosotros,
 seguimos encadenados
como mansos corderos,
a  las huellas visuales, en tiempo real
              

¿Que nos queda de todo esto?

                                                             

¿ IRNOS A COMERCIALES  ...?...

14 comentarios:

Lichazul dijo...

parece un callejón sin salida
o quizá sea esa salida sarcástica el final que todo lo puede
un paréntesis y proseguir para acabar de sacar lo que en el zapato molesta
pero lo cierto es que somos espectadores demasiado pasivos

la inacción nos pasará la cuenta...

besitos y feliz semana

Pepi B dijo...

Amiga Carmen, la huella que este tiempo nos deja a menudo nos provoca más y más hambre de espectáculo (de cualquier tipo) cada vez nos afecta todo menos y por lo tanto necesitamos más;
Yo diría que la mayor parte de nosotros irá a publicidad
Buen poema
Besitos

Bob Bushell dijo...

A brilliant footprint and lovely poem, thanks Carmen.

andré de ártabro dijo...

Demasiadas sensaciones y ya no da para más la incongruencia que perciben nuestras sentimientos y la retirada ya no es posible que sea onerosa solo hay dos alternativas gritar y gritar.
Besos.

TriniReina dijo...

Nos queda un vacío, una gran impotencia. Impotentes para hacer algo y encadenados a nuestra propia, y más o menos grata, paz.

Saludos y gracias por tu visita y comentarios

Felicidad Batista dijo...

Carmen, tu poema es una doliente denuncia a la indiferencia, al consumo masivo de injusticias con las misma levedad con la que se visiona una teleserie. Sin transición al drama, sin concesión a la solidaridad o al estímulo de éstas. Sucede que las noticias se vuelven distancia y ajenidad y esto debe tener un efecto ciertamente narcotizante.
Pero para eso está la voz del poeta que no sabe ni quiere callar.
Un abrazo

ReltiH dijo...

EXCELENTE SECUENCIA DE UNA COTIDIANIDAD INSALUBRE Y RETROGRADA. TREMENDA SU CRÍTICA, ME GUSTA.
UN ABRAZ

Rubén Opazo dijo...

Una fría y cierta visión de la realidad, y dicho de una forma conmovedora, quedan pocas esperanzas.
Un gusto saber de ti.
Un Saludo Afectuoso.

TORO SALVAJE dijo...

Nos han anestesiado con cataratas y cataratas de noticias terribles.

Miramos y olvidamos...

Besos.

Nedda González Núñez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nedda González Núñez dijo...

Siempre me estremece y conmueve la guerra. Algo absurdo, incomprensible y atroz. Algo que puede sucederle a cualquiera, en cualquier momento.
Así, banalizada y ajena ... casi como si por más o menos lejana fuera ficción.
Lo expresaste perfectamente querida Carmen. Una forma de recordarnos que seguimos siendo tan manipulables, o que no tenemos opciones.
Un abrazo desde estos pagos vecinos.

40añera dijo...

Me quedo plagada de sensaciones sin palabras que las puedan definir.

Un placer volver a deleitarme con tus letras amiga

Un beso

Marisa dijo...

La guerra es un cruel latido que siempre ha acompañado y acompañará a la vida, no solo al hombre.

Tu mirada denuncia con mucho acierto esa incorporación a la cotidianidad que hemos hecho de las guerras que vemos y que siempre consideramos ajenas. Ese efecto analgésico que hemos conseguido cuando a nuestros ojos o a nuestros oídos llegan ecos de rifles o misiles, es realmente preocupante.

Magnífica reflexión lírica que neutraliza cualquier efecto sedante.
Un placer leerte, Carmen, y gracias por tu paso y tu huella en mi blog.

Un abrazo.

Adriana Alba dijo...

Un poema profundo casi un alegato.
Hay tanto por hacer y tanto por decir.
Hermoso.
Un abrazo Carmen.