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jueves, 24 de enero de 2013

AGUA



Mi cuerpo  se exilia en el agua,
solo flotar y dormir 
mecida sobre las aguas 
y recordar
cuando esta sed corporal
empezó en mi mente.




Oasis morbosos
de  peces alados,
sus sombras son corrientes oscuras
fluyendo en mi húmedo subterráneo.

Se ahogan los peces en estas rencillas
sus penas gravitan sobre el océano
dejando su impronta alimenticia
a merced de los necesitados.

Puedo oler el agua
el canto y música de la casa
resuena en mi oído escudriñador,
 menguando mi resistencia
el sonido se va apagando.

La lluvia piensa antes de caer,
ya no son estas tierras
las que cosechan el mejor trigo,
nadie las aprovecha.

Las hojas no saborean estas gotas de agua
son insípidas, sin cuerpo, sin historia
su memoria política les impide
volver al pasado.

Mis lagrimas son mas saladas
que las del mar muerto
al llorar sin malicia 
caen en un lugar perfecto.

Voy encadenada a mi sed
como la noche a las estrellas lejanas
es húmedo el espacio que me habita
¡Agua del olvido, trágate todo esto que he vivido!


*  Margarita Sanez Mir

miércoles, 9 de enero de 2013

MUJER



No se de donde cae
tu sombra en la tarde,
cercada por mis gestos.

No arriesgo mi simiente
soslayadamente abres tus labios
Y esa sonrisa me cruza el alma.

De lado a lado
voy al destierro
buscando la sal de tu desierto.

Y me aseguro de aspirar
todos tus olores,
repasando tus cumbres.

Memorizar tus gemidos
tus hondonadas y tus abismos,
tus piernas que van a la deriva.

Soñando desnuda
con una flor amarilla
colgada en la cintura.

Y el cielo puro del infierno
en tus ojos,
cabalgando hacia el paraíso.

* Behance






viernes, 4 de enero de 2013

Sueño Maldito




Yo me hice pez,
más de una vez.
Use un largo vestido,
con aletas brillantes, escamas doradas,
lentejuelas brillando
con cada movimiento de las aguas.




Fuera del espejo
yo era un pez seco,
peleando con el sol,
rivalizando con la luna,
cara al ululante viento
 o bajo la ácida lluvia.

La humedad de mis entrañas
son mi propio elemento,
las olas desenterradas de tu océano
son mi propio silencio.

He de recorrer caminos nuevos,
cortar esta soga
de recuerdos postreros.
Plantar el árbol de la culpa
dentro de la tierra,
muy dentro, por cierto.

Si yo te entrego mi sangre,
de lo que no me avergüenzo,
germinaran mis hijos 
de semillas que son mas viejas
que el hilo negro.

Froto con mis manos
las transparencias de mi cuerpo,  
nadando a ciegas
en este mar de emociones,
mi lengua es flagelada .

Grita entonces mi cuerpo
buscando al descampado:
Respóndanme, ya es tiempo!

Esta secreta muerte mía,
dolor de mediodía,
transita por alamedas
de arboles y peces pintados.

Y solo el aire responde:
te penetro…
te alimento…
te visto…
Inseguro y altivo
serás hasta tu último aliento.

Y ya te ahogues,
y me ahogues,
hundiré estas protestas
 para que nunca digas nunca.

En tus pupilas, sigiloso
un hoyo negro de acero
ha robado la luz primera,
clausurando alevoso viejos sueños,
indeclinable la tarde
borra en mi espalda el tiempo
mientras camino.

* LU HONG