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martes, 26 de marzo de 2013

La Huella de mi Tiempo




¿ Como restarme a estas trasmisiones
involuntarias o decididas,
que se imponen a nuestro temprano pasado?

Recorriendo los caminos
encorvado y pesado
se amolda mi esqueleto
a la confusión.

Asimismo como el viento
he de herrar mi presente
sobre imágenes sueltas.

La guerra no se ha extinguido
bajo  mis ojos,
solapada sobre mi nuca,
sopla su fétido aliento.

Nos recorre desde los diarios
y la televisión
Nunca es nuestra guerra
lo que vemos.

Es Solo el terror ajeno
inyectando a la humanidad
las sombras que se proyectan
en la fría pantalla.


Nosotros,
 seguimos encadenados
como mansos corderos,
a  las huellas visuales, en tiempo real
              

¿Que nos queda de todo esto?

                                                             

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sábado, 16 de marzo de 2013

Tempestad

Sentada en la galería
tomando un cafecito,
siento tu risa argentina
deslizándose despacito.

La palmera se cimbra sinuosa
anunciando  una tempestad
no es adivinanza, es certeza,
creo que al fin lloverá.

Bravas y empecinadas 
las olas se levantan
en el puerto inseguro y desvastado
los barcos levan sus anclas

Mi corazón rojo
no le teme a las tempestades
aunque el barro me arrastre
soy lluvia pertinaz.
  
Esta lluvia gris,
que golpea tu ventana
este vaivén del  destino
 inmola los desengaños de tu alma.

Al garete faluchos, yates y lanchas
desaparecen entre las olas,
naufragan las esperanzas.
Viento dominante, ruges sin cesar!

No hay lugar donde guarecerse
se marcha la lluvia, se marcha el viento,
rezagado mi amor en la retaguardia
ha quedado al descubierto.


Cyn McCurry.  Pintora norteamericana nacida en Ft. Worth Texas.

lunes, 4 de marzo de 2013

Lago Puyehue




Cardúmenes de nubes oscuras
en juegos de lluvia y viento,
horizonte esplendido.

El agua entre las violetas,
las achiras y las hortensias,
lenta se va acumulando.

En la copa de los pinos
las hojas guardan
un verde de buenos años.

Entre la lluvia y el sol
las aves llenan con su canto
el  agua dulce del lago.

Se cimbra el embarcadero
abrazadas a la orilla
rumorean las olas.

Un tiuque persistente
con ojos carniceros
vuela en picada.

A escondidas aletean
las bandadas de tricahues
desplegando sus risas fáciles.

El sol de la tarde
nadando contra mis ojos
esparce en el horizonte
sus húmedos labios rojos