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martes, 13 de agosto de 2013

LAS CALLES DEL CERRO ALEGRE



Cuando camino lento
por las calles del Cerro Alegre
 me miran fijamente
adoquines y piedras lajas.

Las calles de mi cerro
van bajando por mi espalda.
Viento travieso!
tus volubles deseos
levantan airosos mi falda.

Estas calles tan oscuras
encienden en mis pasos
apasionados recuerdos
postergados en mi alma.

La palmera luce hermosa
un surazo advenedizo
sus lustrosos cabellos derrama,
es noche de luna brumosa.

Que habrá sido de aquel vecino
que me clavaba su mirada
cuando cerro abajo corría
mi despreocupada infancia.

Mi conciencia voy vistiendo
con historias de los techos,
los balcones, las fachadas,
en Valparaíso hay una fiesta.

En las paredes pintadas
surgen ventanas fantasmas,
joyas fulgurantes lucen
colgando de los cerros
engarzadas a la nada.

La niebla se demora
en borrar las huellas
de instintivas danzas.
Y la resaca le dura al puerto, toda,
toda, una larga mañana.