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lunes, 23 de junio de 2014

Por una vida nueva



Un domingo cualquiera
mis ojos se cosieron
ausentes de amor.
Ese día vi salir de mi cuerpo
el deseo de compartir tu vida.

Mi lengua maldiciendo,
esa dura rigidez
que la impregna y la traba.

Almuerzos ceremoniales
insípidos y gélidos sabores.
Como la costumbre,
ese lodo petrificado,
que hacía el fondo me arrastra.

Mi corazón atisba impaciente
cualquier resquicio,
mientras  transcurre la vida
fuera de mi radio de acción.

Yo soy una entre las miles
que dando vuelta la espalda a su historia
ha cerrado su libro de cuentos.

* ILYA ZOMB