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lunes, 27 de abril de 2015

EL INTERCAMBIO

El Terminal de buses
 parecía un buen lugar
para transacciones de alto vuelo.

Bajó del autobús
tímida la mirada,
pidiendo perdón a los dioses
de las montañas altas.

Ya le bailaría a la Virgen
para purgar esa falta
 en buenas manos crecería
quizá terminara por olvidarla

Su pequeña hija
llevaba un pandero
con cintas rojas y amarillas
que sonaba fuerte
a la orilla del asfalto

El dinero sin hacer ruido
cambió de manos. 
No obstante, yo que era testigo
de pena me fui encogiendo

Sin resistirse y contenta
se subio al bus jugando
con su pandero que suena
a despedida sin vuelta

A veces mira hacia el Norte
en mudo lenguaje
bailando con su pandero.
No olvida a su madre

que de lejos la cuida en el cielo





6 comentarios:

Rafael dijo...

Y seguro que la guía en todos sus pasos y hasta la envía su sonrisa.
Un abrazo.

Lore dijo...

Qué bonita “alegoría” la tuya... a la par que emocionante.
El no tenerla visible, no significa que no está a su lado... Solo cambió de lugar. Pero ella está, en cada cosa mágica que ocurre en su vida, en esos sueños, donde solo aparece para abrazarla y decirla te quiero.
Siempre estará con ella.
Un abrazo.

Carmen Troncoso dijo...

Seguro que si Rafael, un abrazo cariñoso!

Carmen Troncoso dijo...

Los hijos están siempre en nuestra alma, un abrazito Lore

TORO SALVAJE dijo...

A mí me ha dado mucha pena.
Uffffffffffff

Besos.

Carmen Troncoso dijo...

A ni también Torito, un abrazo!!